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ODS3. Especialistas identifican la obesidad como factor predictor de cánceres digestivos e hígado graso

A su vez, cerca de un 30% de los chilenos desarrollarán hígado graso por el alto consumo de carbohidratos y azúcares, una condición cada vez más frecuente que antecede a enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedad hepática.

29-05-2021

En el marco del Día Mundial de la Salud Digestiva, este año se dedica a la obesidad como un factor de riesgo ante el desarrollo de cánceres y enfermedades del sistema digestivo. La Sociedad Chilena de Gastroenterología (SChGE) y sus filiales buscan generar mayor conciencia en la comunidad para detener a tiempo esta condición y contribuir a la prevención de diversas enfermedades digestivas.
 
La obesidad es una pandemia que afecta grupos etarios en forma transversal y es particularmente grave y frecuente en la población infantil. Según datos de la última encuesta nacional, en solo 10 años la población con sobrepeso u obesidad aumentó de un 64% el 2010, a un 74% el 2020 y Chile se convierte en el segundo país con más casos de obesidad en la OCDE, detrás de Estados UnidosMéxico.
 
Una serie de estudios han establecido una estrecha relación entre obesidad y el riesgo de desarrollar cánceres en distintos órganos de nuestro cuerpo. El sobrepeso y la obesidad se asocian con al menos 13 tipos distintos de cáncer como, por ejemplo, el cáncer de esófago, donde la obesidad se asocia a la aparición de reflujo gastroesofágico, que en el largo plazo puede desarrollar esófago de Barret y posteriormente cáncer.
 
Para el Dr. Cristián Montenegro, presidente de la Asociación Chilena de Endoscopía Digestiva (ACHED), filial de la SChGE, “En particular en el sistema digestivo, la obesidad aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de hígado, páncreas, esófago, gástrico y de colon-recto, y en este último la asociación es muy clara y dada su alta incidencia en nuestro país, se transforma en un grave problema de salud pública. Numerosos estudios demuestran un 15% de aumento en el riesgo de cáncer de colon para una persona con índice de masa muscular mayor a 25, comparado con una persona normal y un 33% de aumento en el riesgo para una persona obesa, con IMC mayor a 30”.
 
Por su parte, el Dr. Juan Pablo Arab, vicepresidente de la Asociación Chilena de Hepatología (ACHEP), filial de la SChGE, explica que, dentro de las enfermedades hepáticas asociadas a la obesidad y la diabetes, la enfermedad del hígado graso no alcohólico consiste en la acumulación de grasa en el hígado hasta alcanzar niveles tóxicos e inflamación en el hígado y cicatrices que conllevan a la cirrosis. Añade que: “el hígado graso es una condición muy frecuente; de hecho, en un estudio del 2009 realizado en Chile, 24% de la población tenía hígado graso y se presume que estos indicadores hoy se acercan al 30%; es decir, 1 de cada 3 personas van a tener hígado graso, aumentando el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y también de enfermedad hepática”.

Las consecuencias del hígado graso no solo es la cirrosis y complicaciones como la hemorragia digestiva, ascitis, encefalopatía y el cáncer de hígado, también se sabe que el hígado graso predispone a la diabetes, la enfermedad renal, la insuficiencia cardiaca, el infarto y diversos tipos de cáncer. El Dr. Arab sostiene: “Es una enfermedad muy frecuente y preocupante ante la epidemia de obesidad a nivel mundial. Dado que no duele y no da síntomas, es difícil que los pacientes se enteren del diagnóstico. Lo positivo es que es reversible, sobre todo en etapas iniciales, y el pilar fundamental es el cambio en el estilo de vida, la actividad física de intensidad moderada, evitar el consumo de alcohol y mantener una alimentación saludable”.
 
Alejandra Parada (PhD), experta en nutrición, comenta que la dieta y modificaciones del estilo de vida (sedentarismo), son el primer paso para el tratamiento de la obesidad. Con ellos se espera lograr una pérdida de peso del 5-10% en un plazo de 6 meses. “Actualmente hay una amplia variedad de tipos de dieta recomendadas para el manejo de la obesidad, pero una reducción de la ingesta de energía sigue siendo un componente esencial de la efectividad de cualquier dieta. Las revisiones sistemáticas y los metanálisis indican que todas las dietas producen resultados favorables cuando se cumplen y que la pérdida de peso inicial puede predecir la cantidad de peso perdido y mantenido durante hasta 4 años. Por lo tanto, los factores relacionados con la adherencia son clave en la selección de una dieta. En este sentido uno de los predictores más importantes del éxito de la pérdida de peso temprana, es la adherencia al cambio de comportamiento en adultos con obesidad”. señaló la nutricionista

Consejos saludables

Los expertos, luego de comentar las relaciones entre la obesidad, la mala alimentación y las enfermedades hepáticas y elcáncer, dan algunos consejos para evitar las mismas: 

  • Consuma tres comidas importantes al día, si tiene hábito de comer entre comidas puede evitar o suprimir el postre del almuerzo y cena, y consumir 2 colaciones como: yogur sin azúcar y descremados, jaleas sin azúcar, fruta o un puñado de frutos secos.
  • Proteja su horario de alimentación y disfrute comiendo junto a su familia y genere una conversación que permita bajar su ansiedad, en ausencia de pantallas o ruidos de fondo.
  • Intente comer lo más lento posible, logrando identificar textura de los alimentos y el momento en el cual ya siente saciedad.
  • Evite snack como papas fritas, galletas, chocolates, ya que contienen grandes cantidades de energía, azúcar y grasas saturadas.
  • No olvide el consumo de líquido sin azúcar. Consuma idealmente agua al menos 1,5 litros al día.
  • Planifique sus comidas y colaciones idealmente para dos semanas. Esto le ayudará al momento de comprar, ordenar sus comidas e incluso economizar.
  • Consuma la mayor variedad de alimentos, dejando fuera alimentos procesados altos en azúcar y grasas saturadas.
  • Intente no frustrarse si no lo logra de inmediato una baja de peso, fíjese metas diarias tales como: “hoy voy a reducir la porción solo del almuerzo”, “hoy voy a cambiar el picoteo de dulces, por fruta picada“, etc.