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ODS5. Psiquiatría propone nuevos modelos de intervención ante la violencia intrafamiliar en alza durante el confinamiento



Las cifras evidencian que la violencia contra la mujer se ha elevado un 70% en tiempos de encierro, mientras que contra menores de edad la cifra alcanza un 42%.

15-07-2020



Según estadísticas recientes, la violencia contra la mujer ha aumentado un 70% en los meses de encierro, mientras que aquella contra menores de edad, registra un 42% de alza; lamentables números que se suman a casos de violencia contra hombres y adultos mayores, que dadas las condiciones de confinamiento obligatorio y las preocupaciones que supone la pandemia y su impacto en diversos aspectos familiares y económicos, despiertan la preocupación de especialistas de la salud mental en el mediano plazo. Según el Dr. Matías Amenábar, psiquiatra de Clínica Indisa, la tensión en las relaciones interpersonales son sometidas a situaciones de estrés límite, que ponen en riesgo no solo la seguridad y la integridad personal, sino también la dificultad de buscar ayuda oportuna.

“Esta pandemia es un factor estresante para todo el grupo familiar. Frente a esta crisis sanitaria y económica, una buena relación con familiares pueden ser un gran apoyo para enfrentarla, pero desgraciadamente en los casos de familias disfuncionales, los conflictos pueden aumentar”, explica el especialista. Agrega que el aumento de la violencia intrafamiliar en pandemia responde al confinamiento de la cuarentena, que expone la convivencia continua de los miembros de una familia a tiempo completo y por un periodo prolongado, que en casos de conflictos no resueltos, elevan la tensión familiar y genera una serie de emociones que no todas las personas son capaces de sobrellevar en armonía.

En las relaciones de pareja disfuncionales, en las hay mucha violencia psicológica y física, es frecuente observar repetidas rupturas y reencuentros de pareja, y en estos tiempos se observa violencia intrafamiliar cruzada, en la que ambos se agreden mutuamente.

“El hecho de convivir muchas veces en espacios reducidos, aumenta el nivel de estrés familiar, pudiendo gatillarse violencia intrafamiliar, y en los casos de existencia previa de esta realidad, aumenta aún más esta conducta agresora”, explica la psicóloga clínica Marjorie Todeschini. En este sentido, el doctor Amenábar señala que en las actuales condiciones es necesario establecer nuevos modelos de intervención multidisciplinaria para prevenir la violencia intrafamiliar, basándose en la cuarentena obligatoria y extendida en el territorio nacional. El ejemplo del “chat web”  habilitado para asistir gratuitamente a mujeres que sufren de violencia durante la cuarentena, permite recibir ayuda 24/7 por chat o llamada, permitiendo denunciar de forma inmediata, anónima y oportuna. La cifras confirman a más de 8 mil mujeres pidiendo ayuda vía WhatsApp en los últimos meses, dimensionando la criticidad del problema, señala la psicológa Marjorie Todeschini.

Para el psiquiatra, es fundamental la denuncia y la asistencia inmediata, de modo de prevenir situaciones agravadas. “Con este propósito, existen otros planes para pedir ayuda, como grupos ficticios de WhatsApp bajo el nombre “Mascarilla 19”, que sumado a medidas de “fono orientación” del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género, puede atender a mujeres víctimas de violencia. Muchas veces la víctima por temor al agresor, se vuelve incapaz de salir de la dinámica de la violencia por sí misma, por esto es fundamental que vecinos, familiares o gente cercana, pueda asumir un rol activo y denunciar para proteger a la víctima de esta conducta indiscutiblemente patológica dentro de la familia”, refiere el Dr. Matías Amenábar.

Generalmente, los casos de violencia intrafamiliar ocurren en horarios no laborales, así como también aumentan en las noches y los fines de semana, según los últimos estudios. Entre las principales causas del aumento de la violencia intrafamiliar asociada al encierro en los últimos meses, el profesional menciona la ausencia de espacios de libertad, un mayor nivel de estrés en los integrantes de la familia, el estrés laboral por teletrabajo, espacios reducidos de convivencia, altos niveles de angustia, frustración y aburrimiento.

Para Amenábar es especialmente delicada la situación de los niños violentados, por una mayor dificultad para pedir ayuda y porque la agresión la reciben precisamente de quien es responsable de sus cuidados. Añade que muchas veces la escasa red social o familiar genera una barrera para salir de esta situación de violencia, lo que genera intensos sentimientos de inseguridad, frustración, desesperanza y soledad.

Una vez atendida la emergencia de un caso de violencia intrafamiliar, es muy importante que las víctimas sean tratadas por un equipo de salud mental, específicamente psiquiatra y psicólogos expertos violencia intrafamiliar (VIF), sin embargo lo más urgente es evaluar si se precisa una intervención domiciliaria, de modo de sacar a la víctima del ambiente de vulnerabilidad. “El confinamiento obligatorio sin duda agrava la situación de las víctimas, por lo que es importante generar un plan de acción, detección y de tratamiento lo antes posible, escenario en el que es crucial la coordinación de instituciones públicas, profesionales de apoyo y redes comunitarias”, puntualiza la psicóloga Marjorie Todeschini.

Para el médico psiquiatra, la violencia intrafamiliar, ya sea física, psicológica o sexual, genera un daño psicológico que puede llegar a permanecer por varios años, por esto es de suma importancia pedir ayuda y ponerse en manos de un equipo de especialistas a la brevedad. “Este daño psicológico puede asociarse a otros trastornos mentales, como por ejemplo: depresión, trastorno de estrés postraumático, trastornos de ansiedad e incluso afectar el desarrollo de la personalidad en el caso de los niños”, asegura Amenábar.

La psicóloga Todeschini destaca que la violencia intrafamiliar tiene tres características: la falta de control de impulsos, la carencia afectiva y la dificultad para resolver los problemas adecuadamente, sin dejar de lado otros agravantes como el consumo de alcohol y de drogas, que exacerban la conducta agresora.

Asimismo, la dependencia económica y el vínculo afectivo entre la víctima y el agresor es una díada difícil de resolver, más aún si la convivencia persiste. La cuarentena también ha generado dificultades para denunciar y obviamente para salir del hogar, impidiendo la posibilidad de ir donde los padres, por ejemplo, además del inminente temor al contagio del virus. En este sentido, el psiquiatra insiste en la facilitación de mecanismos para denuncias online o telefónicas, brindando un soporte y apoyo oportuno para no perpetuar el daño. Solo como referencia, en los últimos años, el 48 % de la violencia contra la mujer fue física y el 52% fue psicológica.

“La recomendación es practicar la escucha activa dentro de la familia, siendo fundamental fomentar, aprender, así como utilizar buenas habilidades de comunicación entre ellas, siendo la más importante, la comunicación asertiva; entendida como la capacidad de expresar a otros el propio punto de vista de un modo claro y respetuoso. También es importante modificar actitudes y normas disruptivas que puedan estar fomentando la violencia y la discriminación dentro del grupo familiar. Y por último, trabajar en familia algunas rutinas que permitan el cultivo de los espacios personales y de instancias compartidas”, aclara la psicóloga Todeschini.

Solicitar o concurrir con ayuda lo antes posible, brindar información, orientación y contención emocional, y derivar a profesionales de salud mental e instituciones expertas en violencia, son medidas tan urgentes como las sanitarias y de alimentación, y por ende requiere de políticas públicas especiales para el contexto de pandemia y encierro, finaliza el Dr Amenábar.